Experiencias adversas en la infancia = huellas traumáticas en el adulto

Actualizado: abr 16



“Poder sentirse seguro con otras personas es probablemente el aspecto más importante de la salud mental; las conexiones seguras son fundamentales para una vida significativa y satisfactoria”. ".

Bessel van der Kolk.

Psiquiatra, investigador, escritor y terapeuta holandés.


Como psicoterapeuta orientada a la prevención y tratamiento del trauma, uso en mi consulta una herramienta conocida como cuestionario ACE´s, cuyas siglas en idioma inglés significan Adverse Childhood Experiences, que traducido a nuestro idioma significa Experiencias Adversas en la Infancia, EAI. Este cuestionario comprende el apoyo para diagnosticar el estrés y trauma, y puede ser utilizado tanto para niños como para adolescentes y adultos, por supuesto en versiones correspondientes a cada grupo de edad. Anoto que cuando se aplica a niños, son los padres o tutores quienes dan respuesta a los cuestionamientos, teniendo en mente al niño al que se evalúa.


Las Experiencias Adversas en la Infancia son experiencias perjudiciales, crónicas o recurrentes, angustiantes, con efectos acumulativos, con diferente gravedad y consecuencias para la salud.





En el cuestionario ACE´s o EAI´s evaluamos bajo el criterio de otorgar un punto a aquellas respuestas positivas relacionadas a cuestiones como abandono, negligencia, maltrato físico o psicológico, abuso sexual, violencia intrafamiliar, separación o divorcio de los padres, enfermedad mental o encarcelamiento de un miembro de la familia, adicciones y abuso de sustancias. Estos temas se asocian al desarrollo de enfermedades como cáncer, diabetes, ansiedad y depresión, estrés post traumático, enfermedades gastrointestinales y cardiacas, entre otras, así como al tabaquismo, alcoholismo y adicciones.

Cada día más este cuestionario se consolida como apoyo en la detección de causas que originan fallas en la comunicación y expresión verbal y emocional, en la adaptación al entono, irritabilidad, agresividad, violencia, abuso de sustancias, etc., y que a su vez desencadenan en malas relaciones interpersonales, pérdida de trabajo, deficiencia en la consecución de objetivos, sentimientos de incomprensión y soledad, así como intentos de suicidio.


Las EAI refieren a una constelación de eventos negativos relacionados entre sí, y a la falta de recursos individuales, familiares o ambientales para enfrentarlos en forma satisfactoria, volviéndolos potencialmente traumáticos.


En el niño, las EAI se expresan en consecuencias desfavorables en el desarrollo físico, la salud en general y la educación. Cada niño es diferente y por tanto cada una de estas tres áreas se verá afectada de una manera distinta en un infante y en otro. A continuación, puedes ver una tabla que ejemplifica algunas de las consecuencias de las EAI en niños pequeños:


Impacto de las Experiencias Adversas en la Infancia en niños de 0 a 5 años


Desarrollo:

Retraso en el desarrollo

Desarrollo del lenguaje bajo el rango esperado

Problemas de atención

Problemas de salud mental


Salud:

Condición médica crónica

Asma

Obesidad

Mayor reporte de heridas

Peor salud dental y mayor presencia de caries

Marcadores biológicos de enfermedades

Menor calidad de vida relacionado con la salud

Más preocupaciones de salud y atención médica


Educación:

Problemas de aprendizaje

Bajo rendimiento académico

Habilidades de alfabetización disminuidas

Mayor riesgo de repetir cursos


Al sufrir experiencias adversas en la infancia y, por tanto, favorecer el trauma, la persona pierde su capacidad de percibirse a sí misma de una manera segura y confiada, por lo que tiene reacciones que van desde luchar, hasta congelarse o huir ante circunstancias que percibe amenazantes y que pueden ser reales o imaginarias. De esta manera se siente ansiedad, inseguridad, miedo o simplemente no es posible adaptarse a la vida y sus circunstancias de la misma manera que personas saludables.


¿Cómo saber si las experiencias adversas en la infancia y los traumas han sido superados?


Los síntomas son aquellas emociones, pensamientos y conductas que manifiestan el trauma y que cada persona experimenta de manera particular. Entre los síntomas más comunes se encuentran:


· Sentirse ansioso sin motivo aparente

· Tener miedo y estar constantemente en estado de alerta

· Sentirse triste y desganado de manera constante, o que se haya diagnosticado distimia o depresión severa.

· Pérdida del habla sin causas fisiológicas aparentes.

· Aislarse y no buscar ayuda por sentirse desesperanzado

· Reaccionar violenta o agresivamente ante situaciones de la vida cotidiana

· Dificultad para establecer relaciones con otras personas

· Sufrir dolores de cabeza, estomacales, en el pecho o en el cuerpo sin razones fisiológicas

· Tener pesadillas constantes, no poder dormir o dormir en exceso

· Tener pensamientos invasivos relacionados a uno o más eventos traumáticos

· No poder realizar las actividades de la vida cotidiana porque las emociones o los pensamientos no lo permiten

En términos generales, el trauma impide a una persona “sentirse bien”, “estar en paz”, y activa un estado de alarma que pareciera no ceder a pesar de cambiar de actividad, pensar en otra cosa o “echarle ganas” a la vida.


"El apego es la danza de los sistemas límbicos

del niño y su padre".

Allan Schore

"Attachment is the dance of the limbic systems of the child and parent".

Allan Schore


Apego seguro en la edad adulta


Muchas veces los eventos traumáticos sucedieron hace tiempo, pero la persona sigue sufriendo por eso como si hubiera pasado algo grave recientemente, esto ocasiona sentirse incomprendido y aislado, así como no poder hablar de lo que se siente por temor a ser juzgado.

Como adultos, es responsabilidad personal el proveernos con lo necesario para nuestro sustento físico, familiar y laboral, sin embargo, también es importante la toma de conciencia en cuanto a la necesidad de descanso, distracción, nutrición y relajación, que favorezcan el desarrollo de experiencias positivas en las que nos involucremos, permitiendo nuevas memorias, nuevas relaciones interpersonales, mejora y cambio de hábitos, creación y establecimiento de nuevos espacios de desarrollo y crecimiento personal, introspección y auto conocimiento.


En el tratamiento del trauma, la psicotraumatología involucra la inclusión de los recursos físicos, emocionales, psicológicos y espirituales de cada persona, poniendo en juego todo el cuerpo y no solamente el habla, como sucede en la terapia tradicional. De esta forma el movimiento en la terapia y la inclusión de estímulos visuales, sonoros, táctiles y olfativos, facilitan la toma de consciencia y la desensibilización y reprocesamiento de los eventos traumáticos, con el propósito de superar los síntomas y adquirir aprendizaje, conocimiento y experiencia que ayude a conformar una vida mucho mejor.



En este año que podríamos considerar el “Año 2 D.P.” o “año dos, después de la pandemia”, la esperanza de vivir una vida plena, llena de experiencias ricas en alegría, esperanza, unión, solidaridad y creatividad, invito a cada adulto a revisar el camino que ha andado, a darnos cuenta de que siempre hay una nueva oportunidad para que el tiempo que nos falta por vivir esté lleno de realización personal, de logros, afecto, crecimiento, servicio y trascendencia.


Sabemos que la infancia es una etapa trascendental en la vida de un ser humano y que, al favorecer una vida feliz y segura en un niño, es promover la salud, adaptación y éxito en la edad adulta, sin embargo, hay mucho por hacer para que además de prevenir cuidando y protegiendo a los menores, quienes somos adultos nos concienticemos de la importancia de acercarnos a conocer y en su caso sanar, cuidar y proteger al llamado “niño interior” que todos llevamos dentro.


La terapia es una forma creativa de encontrar lo que buscas dentro de ti o que requieres resolver para seguir adelante. Hacer terapia siempre será una alternativa para empezar el cumplimiento de los propósitos de cambio, en donde el auto cuidado y el tratamiento de aquello que pareciera ser una costumbre incómoda y habitual, sean el marco desde donde se inicie el despegue de tu vida hacia un viaje de alcance de cada uno de tus sueños.


Aurora Luna Walss

Psicoterapeuta Familiar y de Pareja, especialista en prevención y tratamiento del trauma.


Referencia bibliográfica:

VEGA-ARCE, M. y NUNEZ-ULLOA, G..Experiencias Adversas en la Infancia: Revisión de su impacto en niños de 0 a 5 años. Enferm. univ [online]. 2017, vol.14, n.2, pp.124-130. ISSN 2395-8421. https://doi.org/10.1016/j.reu.2017.02.004.


Publicación original en Talento Empresarial Magazine: https://talentoempresarialmagazine.com/2021/03/09/eai/


¡Sigue mi trayectoria!


Desarrollo mi trabajo como Profesional Pleno en Salud Mental, miembro de AIBAPT y me he certificado como Profesional Clínico en Trauma, además de ofrecer capacitación en la Plataforma Educativa Continente Seis. Lee más sobre mí ¡haciendo clic en este enlace!


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