¿Por qué el arte llega donde las palabras no pueden?
Este artículo es publicado por la Academia Internacional de Psicología Integrativa, AIPI, en su blog. El texto es un resumen de la clase de Arteterapia Informada en Trauma, impartida en el Máster Internacional en Psicotraumatología.
¡Que lo disfrutes!
Hay un momento que muchos terapeutas conocen de memoria: la persona que tenés enfrente necesita hablar de lo que vivió, pero las palabras no aparecen. El cuerpo se cierra. La mente se va. La voz se atasca. Esa barrera no es resistencia, no es falta de motivación, no es que la persona no confíe en vos. Es la fisiología del trauma haciendo exactamente lo que fue diseñada para hacer: proteger.
Las terapias expresivas —y en particular la arteterapia— proponen una salida diferente: no insistir en la puerta que no se abre, sino encontrar otra entrada.
El primer paso: una hoja de papel y tus manos
La clase de esta semana comenzó con un ejercicio que parece simple pero revela complejidades profundas: explorar una hoja de papel usando solo el cuerpo. Oler, tocar, soplar, doblar, desdoblar, raspar, alisar, perforar, arrugar, exprimir, romper, rasgar, enrollar, estirar, trenzar, amarrar, soltar, aventar, recoger.
Sin utensilio. Sin técnica artística. Solo las manos —y el cuerpo entero— en contacto con el material.
¿Para qué sirve este ejercicio? Para mucho más de lo que parece. En el espacio de esos pocos minutos, el material se convierte en un puente terapéutico: el papel funciona como objeto de transición entre el mundo interior del paciente y el espacio compartido con el terapeuta. Las acciones con el papel dan a la persona un vocabulario somático —“me siento rasgada”, “me sentí como si me exprimieran”— que luego puede aplicar para describir experiencias emocionales que nunca supo nombrar. Y todo ocurre en el presente, anclando a la persona en el aquí y ahora, lo cual es especialmente valioso con pacientes que tienden a disociarse.

La sensación sentida: el cuerpo sabe antes que la mente
El concepto central que atraviesa toda la clase es el de felt sense o sensación sentida, desarrollado por el psicólogo y filósofo Eugene Gendlin como fundamento de su método Focusing. La sensación sentida no es una emoción ni una sensación física aislada: es la experiencia corporal holística de una situación, el saber corporal que existe antes de que la mente pueda formularlo en palabras.
La Dra. Laury Rappaport amplió este trabajo integrándolo con las terapias expresivas en lo que hoy se conoce como Arteterapia Orientada al Enfoque. La propuesta es radical en su simpleza: si el cuerpo siente algo que no puede nombrar, dale forma material. Si sentís un nudo en la garganta, modelalo con arcilla, ponelo afuera del cuerpo donde puedas verlo. Cuando la experiencia pasa de ser algo oscuro e inmanejable adentro a un objeto que se puede observar, algo cambia.
Este es un abordaje bottom-up, de abajo hacia arriba: parte del cuerpo y sus sensaciones hacia la mente y la razón. Esto lo hace especialmente apto para el trauma, donde las memorias están almacenadas en el sistema nervioso, no solo en el lenguaje.
El Continuo de Terapias Expresivas: un mapa del cerebro creativo
El modelo teórico que organiza toda la práctica de la arteterapia informada en trauma es el Expressive Therapies Continuum (ETC). Propone que los medios artísticos activan y conectan los diferentes niveles del funcionamiento cerebral:
En el nivel kinestésico-sensorial, el trabajo artístico actúa directamente sobre el cuerpo: movimiento, tacto, ritmo, texturas, sonidos. Es el nivel del autoconsuelo, del grounding, de la regulación del sistema nervioso. En el nivel perceptual-afectivo, el arte conecta las emociones con las percepciones. Y en el nivel cognitivo-simbólico, el trabajo artístico invita a la construcción de significado: ¿qué quiere decir esto para mí? ¿Qué voy a hacer con lo que descubrí? Es el nivel del insight y de la integración narrativa.
La creatividad funciona como eje transversal que conecta los tres niveles. Y el terapeuta puede moverse entre ellos con intención clínica: bajar al nivel kinestésico cuando el paciente se activa, subir al cognitivo cuando el paciente intelectualiza sin conectar con el cuerpo.
Este modelo se complementa con el Modelo Neurosecuencial de Bruce Perry, que propone para el trabajo con niños traumatizados una secuencia de tres pasos: Regular (calmar el cerebro sensorial), Resonar (sintonizarse con el cerebro emocional a través del juego y el movimiento) y Razonar (acceder al cerebro pensante para integrar la experiencia). Ambos modelos coinciden: primero el cuerpo, después las palabras.
Cinco razones por las que el arte sana el trauma
Las terapias expresivas ofrecen contribuciones específicas que ningún otro abordaje puede replicar exactamente:
Primero, evitan la retraumatización. El trauma puede ser externalizado sin necesidad de construir una narrativa verbal detallada. Lo más poderoso: el papel puede ser doblado, guardado, quemado, regalado. Puede salir del cuerpo.
Segundo, producen estimulación bilateral. Cualquier actividad que involucre ambos brazos, ambas manos, ambos hemisferios de manera alternada produce el mismo efecto que los movimientos oculares del EMDR: facilita el reprocesamiento de memorias traumáticas.
Tercero, acceden al hemisferio derecho donde el trauma vive. Según el Dr. Stephen Porges y la investigación en neurociencia del trauma, las memorias traumáticas se almacenan predominantemente en el hemisferio derecho del cerebro. Las intervenciones artísticas acceden directamente a ese hemisferio.
Cuarto, desarrollan la conciencia corporal que el trauma destruye. Las terapias expresivas entrenan de manera natural la interocepción, la exterocepción y la propiocepción —tres capacidades que el trauma frecuentemente deshabilita.
Quinto, facilitan la construcción de significado. “El abuso, la negligencia y el maltrato en la infancia no define cómo va a ser una persona en la edad adulta. Lo que define es el significado que esa persona le da a lo que vivió.” El arte, especialmente en el nivel cognitivo-simbólico del ETC, facilita ese proceso de resignificación.
Grounding artístico: traer al paciente al presente
El grounding o aterrizaje es una habilidad central en el trabajo con regulación emocional y trauma. Aurora Walss propone pensarlo como compuesto de dos momentos: la orientación (usar la mente para estar en el aquí y ahora) y el anclaje (permanecer en el presente sin evadirse ni disociarse).
Las estrategias de grounding artístico incluyen:
Dibujar con ambas manos en simultáneo (estimulación bilateral).
Modelar arcilla o foami moldeable.
Dibujar el objeto más cercano con total atención.
Crear un collage de recursos actuales.
Practicar movimientos arquetípicos mientras se dibuja: mecerse, aventar, moverse de adelante hacia atrás.

Aurora Luna Walss, Terapeuta EMDR 
Aurora Luna Walss, Terapeuta EMDR 
Aurora Luna Walss, Terapeuta EMDR 
Aurora Luna Walss, Terapeuta EMDR 
Aurora Luna Walss, Terapeuta EMDR
“Pedacitos de mí”: intervenciones clínicas originales
“Dejando Huella” nació durante la pandemia, cuando una paciente dijo: “Siento que me estoy desapareciendo, que me estoy desintegrando.” Aurora le propuso: “Antes de que desaparezcas del todo, ¿qué te parecería dejar la huella de tu mano?” La intervención consiste en dibujar el contorno de la propia mano y llenar el interior con lo que se siente en ese momento: colores, palabras, formas, imágenes. Hoy se trabaja en Singapur, China y Corea.
Las tarjetas de gratitud nacieron en 2021, cuando Aurora atravesaba uno de los momentos más difíciles de su vida. Empezó a pintar tarjetas pequeñas como práctica cotidiana de gratitud. Hoy lleva más de 5.000 tarjetas pintadas en cinco años, y su historia ilustra algo que con frecuencia olvidamos enseñar a nuestros pacientes: que el arte puede ser una práctica de vida, no solo una técnica de sesión.
“¿Cómo amaneciste hoy?” nació del cambio de pregunta. En lugar de despertarse culpándose a sí misma, Aurora se preguntó con genuina curiosidad y compasión: ¿cómo amaneciste hoy? La práctica consiste en tener foami moldeable junto a la cama y modelar una figura antes de levantarse, representando cómo se amaneció ese día. Sin agenda. Sin correcto ni incorrecto.
El diario del clima emocional invita a pintar, al final del día o de la sesión, un paisaje que represente cómo fue ese día emocionalmente: ¿tuvo nubes?, ¿sol?, ¿un tsunami?, ¿calma? La metáfora climática desactiva la resistencia verbal y permite una expresión más libre. La persona puede dejar en el consultorio el paisaje del torbellino y llevarse a casa el del día soleado.
Cuando el arte procesa lo que las palabras no pueden
Los casos que compartieron las participantes de la clase son el mejor argumento para incorporar el arte en la práctica clínica.
Kay llegó a la sesión con plastilinas en la cartera. Su paciente, con historial de adopción, acababa de enterarse de que había sido encontrada de bebé en un tacho de basura. Kay ofreció la plastilina, la paciente eligió una canción de Olivia Rodrigo, y empezó a moldear con enojo. El material fue cambiando, el movimiento se fue transformando. Al terminar, la paciente dijo llorando: “No es un vacío. Me parece que yo estuve abrazándome a mí.” Kay comentó: “No lo volvimos a hablar. No dijimos nada. Pero fue la mejor sesión de mucho tiempo.”
Michelle se propuso como tarea dibujar el enojo durante una semana. “No eran dibujos lindos: todo era rayones y más rayones. Pero fue muy liberador poder sacar el enojo de esta manera.”
María Luján, antes de una sesión difícil con una adolescente, dibujó ella misma una caja con todo lo que sentía que quería decirle a su paciente pero debía contener. “Necesitaba sacarlo en algún lugar. No se lo puedo regresar a mi paciente. Entonces lo puse en el dibujo.” Un ejemplo de cómo el arte también es una herramienta para el trabajo del propio terapeuta.
El arte como práctica de vida y práctica espiritual
Cerramos la clase con una reflexión que va más allá de la técnica. Aurora cita a Tilda Swinton:
“El arte es bueno para mi alma, precisamente porque me recuerda que tenemos un alma, en primer lugar.”— Tilda Swinton
La práctica artística regular activa la corteza prefrontal, desactiva la amígdala, estimula la dopamina, mejora las funciones cognitivas y reduce las reacciones de hiperactivación. No de golpe, sino gradualmente, a través de la práctica sostenida.
“El chango viejo sí aprende maromas nuevas… cuando trabaja en arte.”— Aurora Luna Walss

Referencias bibliográficas:
Gendlin, E. T. (1978). Focusing. Bantam Books.
Lusebrink, V. B. (1990). Imagery and visual expression in therapy. Plenum Press.
Perry, B. D., & Szalavitz, M. (2006). The boy who was raised as a dog. Basic Books.
Porges, S. W. (2011). The polyvagal theory. W. W. Norton & Company.
Rappaport, L. (2009). Focusing-oriented art therapy. Jessica Kingsley Publishers.
van der Kolk, B. (2014). The body keeps the score. Viking.
¡Sigue mi trayectoria!
Desarrollo mi trabajo como Profesional Clínico Certificado en Trauma CPT-IV, por el International Psychotraumatologist Association y el Trauma Research Foundation.
Te invito a conocer cómo es una terapia informada en trauma, haz clic en este enlace. Conoce más sobre mí y mi trayectoria, te invito a que juntos integremos tu experiencia y construyamos una nueva narrativa.









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